En pocos días más, en el Gran Premio de China (se viene otro “madrugón”, con final el domingo a las 4), habrá más y mejores elementos para saber si lo que pasó en Australia con la F-1 en general, y con Franco Colapinto en particular, será tendencia de temporada.

Si bien hay un refrán que dice que una sola golondrina no hace verano, hay otro que lo contradice: para muestra basta un botón. En este mundo tan radicalizado, de blancos y negros, la mayor categoría no escapa a estos extremos de temperatura analítica.

Por eso tomaremos hechos puntuales del GP en Melbourne para proyectarlos hacia lo que viene, en forma de cinco preguntas, y sus respuestas…

1) ¿Lo que sucedió con Colapinto y Alpine se repetirá en las próximas fechas?

Prematuro es aventurar un pronóstico. Todos sabíamos que al equipo le había ido medianamente bien en la pretemporada, todos habíamos anotado la frase “buenas expectativas” en la hoja en limpio del subconsciente, pero… No es que a Alpine le fue mal en Australia, quizás fue lógico que el francés Pierre Gasly haya sumado un punto al terminar 10° después de una gran largada y un buen ritmo, pero es evidente que el auto no estuvo a la altura de lo que se pensaba que podría ofrecer, más por contar con un motor Mercedes y porque el año pasado el equipo “abandonó” temprano el campeonato para concentrarse en el desarrollo del A526. Aquí se necesita una segunda carrera para tener una mejor idea de qué puede pasar.

2) ¿Lo que se vio de Mercedes como dominador absoluto será la constante de 2026?

Aquí sí no pareciera ser necesaria una segunda competencia para contestar “sí”. El equipo de origen alemán con sedes en Gran Bretaña lo tiene todo: grandes pilotos; el mejor motor de la grilla; ingenieros que dieron en la tecla con la gestión energética de la batería de la planta impulsora “fitfy-fitfy” (50/50, la potencia se divide equitativamente entre una de combustión interna y un sistema eléctrico mejorado);  un plantel de mecánicos que trabaja a la perfección (sino miren lo que hicieron con el auto destruido por Kimi Antonelli en las prácticas, al recuperarlo por completo para la clasificación y permitirle ser 2°); estrategas de carrera inmejorables y un director ejecutivo, Toto Wolff que derrota energía positiva. Quizás Ferrari pueda convertirse en rival directo, tal vez McLaren y Red Bull despierten en alguna carrera, pero que Mercedes es la referencia, lo es.

3) ¿Cómo impacta el revolucionario reglamento en la percepción del público?

Hay un antes y un después de la final en Australia. En los días de entrenamiento, incluso en la clasificación, todo se veía raro: autos que se quedaban parados en la pista; pilotos que no podían salir a girar, accidentes extraños (Antonelli en las prácticas, Max Verstappen en la clasificación, Oscar Piastri en la vuelta de formación); ingenieros y corredores desorientados con las prestaciones de los coches; máquinas más lentas que de costumbre en ciertos sectores de la pista y serias dudas sobre sobre qué habría de pasar en la largada. Pero las cosas salieron bien, incluso hubo un primer tramo de competencia intenso y apasionante con lucha abierta por el N°1. Es como que se pasó el primer examen con un aprobado; no salió un desastre como muchos auguraban, aunque entendiendo que después de tantos cambios reglamentarios, hay que tenerle paciencia a la F-1. La segunda parte de la final, ya pasados los problemas de confiabilidad y las paradas en boxes, dio un indicio al respecto. Ya con Mercedes imparable, se hizo una competencia lineal, con escasos tramos de su desarrollo que hayan elevado la adrenalina. Sin dudas es un punto a mejorar.

4) ¿Está bueno ver autos más chicos y menos veloces con respecto a temporadas pasadas?

Para gustos, colores, se diría en reunión de amigos. No es agradable  ver a los autos perder velocidad con el acelerador a fondo. Esa merma de la potencia eléctrica hasta genera un poco de angustia, al no saber si el coche recuperará su andar. Hasta pone nervioso al público ver los indicadores de la trasmisión de TV sobre la carga de la batería cuando el porcentaje se cae a límites muy bajos. Pero, a su vez, no caben dudas de que quienes armaron este reglamento sabían lo que hacían, que este es perfectible y que los ingenieros y pilotos sabrán cómo sacar mejor rédito de él. A ese “debe” se suma otro, el de la falta de confiabilidad, sobre lo cual al menos los equipos del fondo del pelotón ya habrán tomado nota, para evitar que se repita lo de Australia, con pilotos que se quedaron sin poder dar la suficiente cantidad de vueltas.

5) ¿Puede mejorar Colapinto y qué rol le cabe a Alpine?

Aquí también se debe mencionar la palabra paciencia. Y agregarle otras dos: trabajo y concentración. Franco pasó por varios momentos intensos, antes de consumarse su 14° puesto en la final. Anoten: en las tres prácticas no encontró equilibrio en el auto, con la puesta a punto, la administración de los neumáticos y la unidad de potencia. Hasta le pasaron cosas insólitas, como que un ave se le introduzca en un pontón del coche o le arrojen hielo seco, afectándole un ojo. En la clasificación pasó con lo justo a la Qualy 2, y en la final lo condicionó por completo el accionar de un mecánico que se metió la pista a acomodar su auto cuando faltaban 15 segundos para la largada, lo que le valió un sanción de “stop and go”, por lo que perdió casi 50 segundos. A la larga, el fin de semana para él no fue tan malo, logrando enderezarlo con su ya conocido talento para enfrentar situaciones difíciles. Tiene uno de los mejores motores de la grilla, pero con el equipo tendrá que trabajar a fondo lo de la gestión energética. Por otro lado, Alpine tiene que dejar de cometer errores como el de la largada. Lo que pasó es una raya más para un tigre que ya tiene varias de 2025.